Las flores siempre han sido un símbolo de belleza que nos han acompañado durante toda nuestra vida para decorar y también regalar. Pero, además de saber qué distintos significados esconden detrás de ellas, un día surgió el motivo de por qué hacerlo. Su tradición y cultura se remonta a mucho tiempo atrás, y no ha sido solamente en un instante específico, sino que a lo largo de la Historia, regalar flores era el acto por excelencia para demostrar gratitud, amor, cariño y bendiciones.

Aprovechando que Sant Jordi está cerca y que esta festividad es el claro ejemplo de las rosas como figura principal, recordaremos el origen de regalar flores como muestra emocional:

Prehistoria

En esta etapa, no está explícitamente demostrado de qué manera se entregaban al otro como muestra de gratitud, pero sí sabemos que estaban muy presentes en ceremonias y ritos, ya que tras hallar distintos fósiles se ha descubierto cómo ellas se encontraban junto a los cuerpos.

Como curiosidad, cabe destacar cómo era la primera flor descubierta en la Historia hace más de 140 millones de años: una flor con florales masculinos y femeninos con diversas espirales de pétalos organizados en grupos de tres. Era hermafrodita y simétrica.

Edad Antigua

En este período las flores comenzaban a tomar el valor de gratitud y admiración, por eso se entregaban con el fin de presentar respetos en las ceremonias. Las divinidades jugaban un papel importante en la cultura griega o egipcia, ellos sentían cómo todo su destino se movía a través de las órdenes que ellos les mandaban espiritualmente, por eso siempre, como símbolo de agradecimiento, se les entregaban las flores. Posteriormente fue extendido también de manera humana, y encontramos cómo admiraban su belleza en la expresión del arte.

Edad Media

Como ya contamos, en la Edad Media se utilizaban las flores para ocultar los malos olores en las celebraciones de las bodas a principios de los meses de más calor, pero también se regalaban con propósito de decorar aquellos momentos y eventos importantes. Seguía la visión de gratitud y admiración, pero tomó un paso más siendo una figura imprescindible en la muestra de amor. Durante muchos escritos encontrados de la época, vemos las referencias a las flores -en especial a la rosa- para expresar, además, cómo se sentían aquellos que hoy leemos como clásicos.

Cultura Islámica

Fueron ellos los que comenzaron a darle un lenguaje específico a la acción de regalar flores. Ya no se extendía solo el entregarlas, sino el por qué se hacía detrás de cada una de las flores. Ellas, con sus formas, estilos y colores, querían demostrar las emociones del remitente.

La cultura islámica consideraba las flores como un instrumento sagrado que, además de ayudarles a darle sentido a sus emociones, las consideraban imprescindibles para el culto.

Romanticismo

El lenguaje de las flores se continuó extendiendo por más lugares, llegándose a considerar una muestra protocolaria y símbolo de respeto. Al descubrirse que las flores podían “hablar”, los amantes y parejas las utilizaban como código para demostrarse el amor que se sentían. Pero también para aquellos más dichosos, como la tristeza o la muerte.

El Romanticismo fue la etapa donde más se utilizó la figura de la flor para crear metáforas literarias. Ella representaba la vida o el propio sentimiento, por eso, se entendía que el destrozarla o el marchitar de sus pétalos, era una forma de expresar los dolores más profundos. Así como el florecer o el resurgir, la semilla que nace, era el descubrimiento de una nueva emoción que generaba buenas intenciones.

En festividades

Así fue como poco a poco, el símbolo de las flores y regalarlas para expresar las emociones del humano, se fue propagando poco a poco convirtiéndolo en un símbolo característico. Pero, detrás de ello también existen historias y leyendas que han hecho que, a día de hoy, se puedan utilizar como protagonistas de fechas señaladas culturalmente.

Así sucede con Sant Jordi, celebrada el 23 de Abril donde la rosa roja se extiende por las calles y los libros son el instrumento cultural más potente. Es tradición que la mujer regale al hombre un libro y sea él quien le obsequie con una rosa.

Pero, no solo de manera puntual, regalar flores es el símbolo por excelencia de demostrar los sentimientos y poder embellecer las propias emociones o lugares. Siempre han significado un antes y un después y, también, nos han acompañado en los instantes más importantes de nuestras vidas.

No seas tú quien rompa la cadena, regala hoy mismo una flor a quien más quieras -puedes ser tú mismo- y sé capaz de crear Historia.